El lobo de Tasmania o tilacino (Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo marsupial, tigre de Tasmania o tilacín, es una especie extinta del género Thylacinidae, fue un marsupial carnívoro originado en el Holoceno. Era nativo de Australia, Tasmania y Nueva Guinea y se cree que se extinguió en el siglo XX. Se trataba del último miembro viviente de su género (Thylacinus), cuyos otros miembros vivieron en tiempos prehistóricos a partir de principios del Mioceno.
El lobo marsupial se extinguió en la Australia continental miles de años antes de la llegada de los colonos europeos, pero sobrevivió en la isla de Tasmania junto con otras especies endémicas, como el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii). Generalmente suele culparse de su extinción a la caza intensiva, incentivada por recompensas, pero podrían haber contribuido otros factores, como por ejemplo las enfermedades, la introducción de los perros, o la ocupación de su hábitat por los humanos. A pesar de su clasificación oficial como extinto todavía se informan avistamientos, aunque ninguno ha sido probado de manera concluyente.
Al igual que los lobos placentarios, el lobo marsupial era un superpredador. Pero al tratarse de un marsupial, la especie no tiene relación filogenética con los cánidos, y sin embargo, debido a una convergencia evolutiva, presentaba una apariencia y adaptaciones similares. Su pariente vivo más cercano genéticamente es el hormiguero marsupial o numbat (Myrmecobius fasciatus).
Dieta
El lobo marsupial era exclusivamente carnívoro. Su estómago poseía una gruesa capa muscular y podría distenderse para permitir la ingesta de grandes cantidades de comida. Probablemente era una adaptación por compensar los largos periodos de caza infructuosa en los que el alimento era escaso. El análisis de la estructura del esqueleto y las observaciones del animal en cautiverio sugieren que seleccionaba una presa y después la perseguía hasta que estaba exhausta. Algunos estudios concluyen que el animal cazaba en pequeños grupos familiares; el grupo principal hacía huir las presas en la dirección de un tilacino preparado para emboscarlas. De hecho, los cazadores confirmaron que cazaba mediante la técnica de la emboscada.
Sus presas incluían canguros, ualabíes, vombátidos, pájaros y pequeños marsupiales como ratas canguro y falangeriformes. Su presa preferida podría haber sido el emú de Tasmania, antaño abundante.



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