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jueves, 10 de noviembre de 2022

El quagga

 

primera vista, parece un híbrido entre dos animales distintos, perfectamente unidos por la mitad. Del torso hasta la cola, podría pasar por algún tipo de burro o caballo robusto. Del abdomen hasta la cabeza, sin embargo, no existe diferencia con las cebras comunes. En algunos casos, las rayas marcadas que caen del cráneo hasta el cuello se difuminan a lo largo de la espalda. Las tribus originarias de Sudáfrica lo conocieron como ‘Quagga’ —hasta que la caza furtiva lo eliminó del mapa.Perseguido hasta la extinción


os grupos de hotentotes en la región más austral del continente africano los llamaron así por el llamado que emitían para reconocerse entre sí. Históricamente, se ha escrito de maneras diferentes, porque las etnias del sur no tenían registros escritos de la ortografía correcta. Entre la comunidad científica, incluso, recibió apodos cariñosos, como ‘Gravy Zebra‘ —hasta su desaparición forzosa.

Los Quagga fueron exterminados por cazadores furtivos europeos hacia el final del siglo XIX. Antaño un poblador apacible de las llanuras africanas, muy pronto fueron eliminados del mapa a punta de rifles y hostilidades. Sin embargo, al ser un pariente tan cercano de las cebras comunes, podría ser que esta pérdida no sea irreversible del todo.

Desde 1987, un equipo de biólogos y conservacionistas han intentado enmendar los errores cometidos por la actividad humana hace más de cien años. Reconocido como un ‘exterminio planeado’ por parte de los colonos europeos, podría ser que su extinción no sea definitiva. El objetivo de este proyecto es recuperar las poblaciones de la especie en su antiguo hábitat natural por medio de la ciencia.

A pesar de que el Quagga fue llevado a la extinción por la caza despiadada, un equipo de científicos sudafricanos podrían haber encontrado la clave para realizar esfuerzos de última hora para garantizar que estos herbívoros puedan volver a pastar en libertad. Después de haber sido exterminados para utilizar sus pieles como sacos de arena, la especie podría tener una nueva luz de esperanza.

En contraste, los nuevos ejemplares tendrán que enfrentarse a otro tipo de competencia. A pesar de que su hábitat natural sigue estando disponible, hoy tendrán que compartirlo con ciertas especies dedicadas al ganado. Entre ellos, ovejas, cabras y otros animales domesticados por el ser humano.

A pesar de que otras etnias utilizan el término ‘Quagga’ como un genérico para referirse a las cebras, los científicos encargados de The Quagga Project tienen bien claro que los ejemplares que se están reintroduciendo al campo sí pertenecen a la especie original. En la actualidad, un número creciente de individuos pastan nuevamente en Elandsberg Nature Reserve y Bontebok Ridge Reserve, los espacios destinados por el Estado para que puedan recuperar una vida digna y en libertad.




jueves, 27 de octubre de 2022

 

Tigre De Java

El tigre de Java (Panthera tigris sondaica) es una subespecie de tigre, hoy extinta, que se encontraba originalmente en la isla indonesia de Java. De aspecto bastante similar al tigre de Sumatra (Panthera tigris sumatrae), se diferenciaba de este por su pelaje más oscuro y rayas negras más finas, abundantes y apretadas. Algunos ejemplares de esta subespecie llegaban a tener más de 100 rayas, muchas más que cualquier otra subespecie de tigre. Así mismo, el pelo de las mejillas de los tigres de Java era más largo que el de los demás tigres, y las rayas de los flancos y la espalda se distribuían por parejas.


Fue abundante hasta el siglo XIX, cuando se incrementó la población humana en la Isla de Java, que destruyó bosques para la agricultura, inició su caza y el tráfico de pieles. También disminuyeron sus presas y aumentó la competencia con leopardos y perros salvajes. Pasó de ser considerado una alimaña a un animal en peligro hasta su extinción en 1979.
Su alimentación era carnívora; principalmente grandes mamíferos como jabalís, ciervos, búfalos y jaguares.


En menos de 100 años, el tigre de Java pasó de ser considerado una peste a un animal en peligro. En la década de 1950 la población total ya se había reducido a 20 o 25 individuos dispersos por toda la isla, y en 1960 desaparecieron incluso del parque nacional de Ujung Kulon, famosa reserva natural de Java que acoge a los últimos rinocerontes de la isla. El último lugar donde persistieron los tigres fue una remota área montañosa del sureste de Java llamada Meru - Betiri, que fue protegida en 1972 (aunque eso no le salvó de padecer la tala y roturación ilegal). Ese año se produjo el último avistamiento confirmado en la zona, y en 1979 se localizaron por última vez unas huellas que podrían corresponder a tres ejemplares diferentes. Desde entonces no hay pruebas fiables de la existencia del tigre de Java, a pesar de que se han realizado algunos supuestos avistamientos desde 2008 a 2010, que probablemente corresponden en realidad a leopardos.


Se conocen fósiles de tigres primitivos en Java (Panthera tigris trinilensis) de hasta 1,2 millones de años de antigüedad, pero los modernos tigres de Java no descendían de estos, sino que llegaron a la isla a finales del Pleistoceno o principios del Holoceno, provenientes del norte. Fueron abundantes hasta el siglo XIX, cuando la población humana comenzó a incrementarse en Java y destruyó cada vez más áreas de bosque para destinarlas a la agricultura. A esta pérdida de hábitat se añadió la caza, el tráfico de sus pieles y la disminución de las presas potenciales del tigre, que ocasionó a su vez un aumento de la competencia por conseguir lo que quedaba de estas con otros depredadores de la isla como leopardos y perros salvajes.





















Sapo dorado



El sapo dorado o sapo de Monteverde (Incilius periglenes) es una especie extinta de anfibio anuro que vivió en unos pocos lugares en el bosque de Monteverde, en Costa Rica, en América Central. Está clasificado por la UICN como extinto,​ pues desde 1989 no se ha visto un solo ejemplar.

Fueron descritos por primera vez en 1966 por el herpetólogo Jay Savage. Desde 1989, no se ha avistado ni registrado un solo sapo de esta especie, en ninguna parte del mundo. Su repentina desaparición es citada como parte de la disminución de las poblaciones de anfibios, que pueden ser atribuibles al cambio climático causado por el calentamiento global, una epidemia de hongos específicos de anfibios, o de otros factores, combinados o independientes.

Esta especie solo habitaba en una pequeña región de gran altitud del bosque nuboso en Monteverde, por un área de aproximadamente 10 km², a 1500 m.s.n.m. Se sabe muy poco acerca de su comportamiento: se cree que vivían bajo tierra,​ dado que no se podían observar durante la mayor parte del año. Por el contrario, su presencia era muy obvia durante su época de apareamiento, la cual duraba aproximadamente una semana, en abril, después de la temporada seca, cuando el bosque se vuelve más húmedo, los machos se reunían en charcos en gran número a la espera de las hembras. Los machos luchaban entre sí por la oportunidad de apareamiento hasta el final de la temporada de reproducción, tras lo cual volvían a sus madrigueras.​ Dejaban los huevos en charcos temporales, en sacos, con un promedio de 228 huevos7​ y se convertían en renacuajos dos meses después de ser depositados.
Extinción

Hasta fines de 1995, seis años y medio después del último avistamiento, los investigadores todavía esperaban que el sapo dorado continuara vivo en refugios subterráneos, de manera similar a otras especies de sapos que tienen ciclos de vida de más de doce años.​ En 2004, la IUCN listó la especie como extinta, tras una evaluación en la que participó Savage, el herpetólogo que había descubierto la especie treinta y ocho años atrás. La declaración de la IUCN se basó en la falta de avistamientos desde 1989 y la falta de resultados positivos de la extensiva búsqueda que se ha llevado a cabo desde entonces.1

Tim Flannery describe la extinción del sapo dorado como la primera extinción en Costa Rica debida al calentamiento global,​ pero esta no es la única explicación acerca de su extinción. Jennifer Neville, de la Northern Ohio Association of Herpetologists, examina las diferentes hipótesis que intentan explicar la extinción del sapo dorado en su artículo "The Case of the Golden Toad: Weather Patterns Lead to Decline": llega a la conclusión de que la hipótesis de la corriente de El Niño está claramente apoyada por los datos disponibles.​ La IUCN da un número de razones posibles en su descripción de las últimas amenazas a la especie, entre las cuales destacan la limitada área de hábitat del sapo dorado, el calentamiento global, enfermedades como chytridiomycosis causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, la polución del aire y​ también menciona el incremento en la radiación UV-B, hongos o parásitos y bajos niveles de pH y la presencia de especies invasoras.​

También es una hipótesis aceptable que las especies invasoras, no nativas de la zona, podrían haber causado su extinción. Los que apoyan esta teoría afirman que fueron los turistas los principales introductores de estas especies en Costa Rica. En los años anteriores a la extinción de Incilius periglenes, el turismo creció exponencialmente en Costa Rica, impulsado por la estabilidad histórica de su gobierno y las siempre buenas relaciones con los Estados Unidos. La introducción de una nueva especie podría haber tenido efectos negativos en las pequeñas poblaciones de sapo dorado. I. periglenes había carecido de variación genética significativa debido a la naturaleza restrictiva de la cría en una misma población.

Varias fotos de uno de los voluntarios del Cuerpo de Paz, Peter Jude LoPresti, prueban la existencia de más de 8 sapos dorados, vistos sólo meses antes de su extinción. La teoría de las especies invasoras podría explicar la rapidez de su extinción.




viernes, 21 de octubre de 2022

Velociraptor

 





Significado del nombre


Ladrón veloz
Clasificación taxonómica

Pequeños terópodos
Tamaño

1,8 metros de longitud y medio metro de altura
Peso

Cerca de 7 kg.
Dieta

Carnívora
Dientes

Muchos dientes puntiagudos. Su boca era ágil y peligrosa y sus mandíbulas tenían alrededor de 28 dientes cada una. Capturar presas rápidas no era problema para ellos. Las puntas de sus dientes eran aserradas y su cola les servía para impulsarse ágilmente y atrapar a sus presas.
Alimentación

Se alimentaba de reptiles, anfibios y dinosaurios pequeños.
Locomoción

Bípedos
Velocidad

Máxima de 64 km/h
Hábitat

Mongolia y China, principalmente. Los lugares donde se han encontrado fósiles de velociraptor son regiones áridas, con dunas de arena. La disposición y modo de preservación de algunos fósiles sugiere que varios especímenes fueron sepultados vivos durante alguna tempestad.
Aspecto físico

El velociraptor es uno de los géneros de dinosaurios terópodos de la familia Dromaeosauridae y uno de los más populares, debido a su protagonismo en la saga cinematográfica de Jurassic Park. También es muy conocido por los paleontólogos, porque hay gran cantidad de esqueletos fósiles. Peter Kaisen encontró el primer fósil de Velociraptor en 1923 durante una expedición del Museo Americano de Historia Natural en el desierto de Gobi, región que abarca el sur de Mongolia y el norte de China.
Garras

Como los demás dromaeossaurídeos, el Velociraptor tenía grandes patas delanteras con tres garras fuertemente curvas, similares en estructura y flexibilidad a las de los huesos de las alas de las aves modernas. El segundo dedo era el más largo de los tres, y el primero era muy corto. Como en otros terópodos, era una pequeña garra vestigial. Sin embargo, aunque la mayoría de los terópodos apoyaban tres dedos en el suelo, el Velociraptor caminaba apoyando solamente dos. Uno permanecía contraído. Además, tenía una garra relativamente grande en forma de hoz, típica de los dinosaurios dromaeossaurídeos. Esta garra alargada, que podía llegar a superar los 15 cm, era probablemente un dispositivo usado para rasgar, cortar o desgarrar a sus presas.
Cómo cazaban

Además de cazar presas vivas, se estima que el Velociraptor también se alimentaba de restos de cadáveres dejados por otros animales. Se hallaron dientes de dromaeosaurídeos (grupo al que pertenece el Velociraptor) esparcidos junto a restos de Protoceratops con marcas de mordeduras en diversos puntos. Los científicos creen que este hallazgo indica el comportamiento de eliminación de desperdicios propio del Velociraptor en el desierto de Gobi, Mongolia. Normalmente, un Velociraptor no atacaría a un Pterosaurio porque vuela y tiene una gran envergadura. Por lo tanto, esto podría sugerir el hábito carnicero del Velociraptor.

jueves, 20 de octubre de 2022

El lobo de tasmania



El lobo de Tasmania o tilacino (Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo marsupial, tigre de Tasmania o tilacín, es una especie extinta del género Thylacinidae, fue un marsupial carnívoro originado en el Holoceno. Era nativo de Australia, Tasmania y Nueva Guinea y se cree que se extinguió en el siglo XX. Se trataba del último miembro viviente de su género (Thylacinus), cuyos otros miembros vivieron en tiempos prehistóricos a partir de principios del Mioceno.

El lobo marsupial se extinguió en la Australia continental miles de años antes de la llegada de los colonos europeos, pero sobrevivió en la isla de Tasmania junto con otras especies endémicas, como el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii). Generalmente suele culparse de su extinción a la caza intensiva, incentivada por recompensas, pero podrían haber contribuido otros factores, como por ejemplo las enfermedades, la introducción de los perros, o la ocupación de su hábitat por los humanos. A pesar de su clasificación oficial como extinto todavía se informan avistamientos, aunque ninguno ha sido probado de manera concluyente.​

Al igual que los lobos placentarios, el lobo marsupial era un superpredador. Pero al tratarse de un marsupial, la especie no tiene relación filogenética con los cánidos, y sin embargo, debido a una convergencia evolutiva, presentaba una apariencia y adaptaciones similares. Su pariente vivo más cercano genéticamente es el hormiguero marsupial o numbat (Myrmecobius fasciatus).

Dieta

El lobo marsupial era exclusivamente carnívoro. Su estómago poseía una gruesa capa muscular y podría distenderse para permitir la ingesta de grandes cantidades de comida. Probablemente era una adaptación por compensar los largos periodos de caza infructuosa en los que el alimento era escaso. El análisis de la estructura del esqueleto y las observaciones del animal en cautiverio sugieren que seleccionaba una presa y después la perseguía hasta que estaba exhausta. Algunos estudios concluyen que el animal cazaba en pequeños grupos familiares; el grupo principal hacía huir las presas en la dirección de un tilacino preparado para emboscarlas.​ De hecho, los cazadores confirmaron que cazaba mediante la técnica de la emboscada.​
Sus presas incluían canguros, ualabíes, vombátidos, pájaros y pequeños marsupiales como ratas canguro y falangeriformes. Su presa preferida podría haber sido el emú de Tasmania, antaño abundante.

Dodo




El dodo o dronte (Raphus cucullatus) es una especie extinta de ave columbiforme de la subfamilia Raphinae. Era un ave no voladora endémica de la isla Mauricio,​ situada en el océano Índico (a 900 km de la isla de Madagascar). El dodo, así como otras aves del océano Índico, estaban relacionadas con los tucanes y pavos, los dodos habían perdido la capacidad de volar para adaptarse a una vida terrestre.


Por su temprana extinción, es difícil tener una descripción precisa del dodo. Las que hay se basan por un lado en las descripciones y dibujos antiguos, y por otro lado en los esqueletos y restos encontrados,​ uno de los cuales se preserva hoy en su posible postura natural.​ Como adaptación a la vida en la isla, los dodos perdieron la capacidad de vuelo, y con ello sufrieron una fuerte regresión en la musculatura y de sus ligamentos en el esternón, además de una transformación en el plumaje, que se volvió filamentoso; la cola se acortó extraordinariamente y quedó provista de solo unas pocas plumas arqueadas y fijadas débilmente.




Partiendo de esto, se puede decir que el dodo era un ave de aproximadamente un metro de altura, de plumaje grisáceo y con un peso que, de acuerdo a análisis realizados en 2012, rondaba los 10 kg; sin embargo otras publicaciones estiman un rango de entre 9,5 y 17,5 kg.​

Su pico era muy largo, aproximadamente de 23 cm, y con una punta en forma de garfio que probablemente le permitía romper las cortezas de los cocos. Sus patas eran amarillas y robustas, con unas cuantas plumas rizadas en su parte de atrás. Tenía unas alas muy pequeñas, que unidas a su gran peso y un esternón insuficiente para soportarlo le hacían incapaz de volar.





El ser humano llegó a su hábitat en el siglo XVI. Las primeras noticias que se tuvieron en Europa del ave parecen datar de 1574; en 1581 un conquistador español llevó un ejemplar a Europa. Los descubridores portugueses llamaron dodo «estúpido» (en el habla coloquial portuguesa) al ave por su torpeza y la facilidad con que podía ser cazada (el dodo evolucionó sin ningún contacto con seres humanos, por lo que no los veía como una amenaza). También se le ha llamado dronte, una denominación algo más científica.


La llegada del ser humano acarreó la propagación de nuevas especies en la isla, incluyendo cerdos, macacos cangrejeros, perros, gatos y ratas, la aparición de nuevas enfermedades y la propia destrucción de los bosques, de los cuales dependía en gran medida la subsistencia del dodo. Se calcula que el saqueo de sus nidos por parte de las nuevas especies tuvo un efecto más devastador que el de la caza. En particular, los cerdos llevados por el ser humano a la isla acabaron con los huevos de esta ave, pues asaltaban sus nidos y se los comían. Como consecuencia se produjo la completa extinción de esta ave un siglo después de la llegada de seres humanos a la isla.



En octubre de 2005, una zona del Mare aux Songes (el yacimiento más importante de restos de dodo) fue excavado por un equipo internacional de investigadores. Se encontraron muchos restos, incluyendo huesos de aves de diferentes edades,​ y buena parte del esqueleto de un único individuo. Antes de esto se disponía de muy pocos restos de dodos, y la mayor parte de lo que se tenía eran huesos aislados, sin tener el conjunto del esqueleto de un único dodo, siendo los esqueletos existentes montajes a partir de huesos de diversa procedencia.












lobo marsupial

                                                         LOBO MARSUPIAL



El lobo de Tasmania o tilacino (Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo marsupial, tigre de Tasmania o tilacín, es una especie extinta del género Thylacinidae, fue un marsupial carnívoro originado en el Holoceno. Era nativo de Australia, Tasmania y Nueva Guinea y se cree que se extinguió en el siglo XX. Se trataba del último miembro viviente de su género (Thylacinus), cuyos otros miembros vivieron en tiempos prehistóricos a partir de principios del Mioceno.

El lobo marsupial se extinguió en la Australia continental miles de años antes de la llegada de los colonos europeos, pero sobrevivió en la isla de Tasmania junto con otras especies endémicas, como el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii). Generalmente suele culparse de su extinción a la caza intensiva, incentivada por recompensas, pero podrían haber contribuido otros factores, como por ejemplo las enfermedades, la introducción de los perros, o la ocupación de su hábitat por los humanos.​ A pesar de su clasificación oficial como extinto todavía se informan avistamientos, aunque ninguno ha sido probado de manera concluyente.​

Al igual que los lobos placentarios, el lobo marsupial era un superpredador. Pero al tratarse de un marsupial, la especie no tiene relación filogenética con los cánidos, y sin embargo, debido a una convergencia evolutiva, presentaba una apariencia y adaptaciones similares. Su pariente vivo más cercano genéticamente es el hormiguero marsupial o numbat

                                            



El lobo marsupial moderno apareció por primera vez hace cuatro millones de años. Las especies de la familia Thylacinidae datan del comienzo del Mioceno; desde principios de los años 1990, se han recuperado fósiles de al menos siete especies extintas en Riversleigh, parte de Lawn Hill National Park, al noroeste de Queensland. Nimbacinus dicksoni es la más antigua de las siete especies fósiles descritas, poseyendo veintitrés millones de años de edad. Este tilacínido era mucho más pequeño que sus parientes modernos. La especie más grande, Thylacinus potens, que alcanzó la medida de un lobo, fue la única que sobrevivió en el Mioceno superior. A finales del Pleistoceno y principios del Holoceno, el lobo marsupial moderno se distribuía (sin llegar a ser numeroso) a través de Australia y Nueva Guinea.​





Como ejemplo de evolución convergente, el lobo marsupial presentaba un gran parecido con los cánidos del hemisferio norte: dientes afilados, mandíbulas potentes, talones levantados y la misma forma general. Como el lobo marsupial ocupaba el mismo nicho ecológico en Australia que los cánidos del resto del mundo, desarrolló muchas de sus adaptaciones. Pese a esto, no tiene relación filogenética cercana con los predadores del hemisferio norte; su pariente más próximo viviente es el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii).




Es probable que el lobo marsupial se extinguiera del continente australiano en el siglo XX (quizá en Nueva Guinea). Se culpa de la extinción a la competencia con los humanos y dingos. Aun así, hay dudas sobre el impacto de los dingos, pues las dos especies podrían no haber competido directamente dado que el dingo es principalmente un predador diurno, mientras que se cree que el lobo marsupial cazaba mayoritariamente por la noche, aunque, dado que compartían presas, sí que pudieron competir por el alimento. Ante una hipotética confrontación directa cabe destacar que el lobo marsupial era más robusto, cosa que le habría dado una ventaja en combates entre ejemplares de ambas especies.​

Las pinturas rupestres del Parque nacional Kakadu muestran claramente que los lobos marsupiales eran cazados por los humanos primitivos,​ y se cree que los dingos y lobos marsupiales podrían haber competido por las mismas presas, pese al distinto carácter cronobiológico de actividad de ambos. Sus hábitats se solapaban claramente: se han encontrado restos subfósiles de lobos marsupiales en proximidad a restos de dingos. La adopción del dingo como compañero de cacería por los aborígenes habría incrementado la presión sobre el lobo marsupial.


Aunque llevaban mucho tiempo extintos en el continente australiano cuando llegaron los colonos europeos, los lobos marsupiales sobrevivieron hasta la década de 1830 en Tasmania. En tiempos de la primera colonia europea, la zona de población más densa de los lobos marsupiales era el norte de la isla. Desde los primeros días de colonización europea, los lobos marsupiales eran poco comunes, pero poco a poco se los empezó a culpar de numerosos ataques a ovejas; esto llevó a ofrecer recompensas en un intento de controlar su número. Una compañía, la Van Diemen's Land Company, ofreció recompensas por matar lobos marsupiales desde 1830, y entre 1888 y 1909 el gobierno de Tasmania pagó una libra esterlina por cabeza (10 chelines por los cachorros). En total se pagaron 2184 recompensas, pero se cree que se mataron muchos más lobos marsupiales de los que se reclamaron.​ Su extinción suele atribuirse a estos esfuerzos constantes de los granjeros y cazadores de recompensas.​ Aun así, es probable que múltiples factores contribuyeran a su declive y su extinción definitiva, incluyendo la competencia con perros salvajes (introducidos por los colonos), La erosión de su hábitat, la extinción de especies que eran sus presas, y una enfermedad parecida al moquillo que afectaba a muchos ejemplares en cautiverio en aquellos tiempo
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En cuanto a la competencia con los zorros como uno de los factores implicados en la extinción, cabe destacar que estos animales fueron introducidos por vez primera en 1864 y de nuevo en 2000, ​ su posible presencia en estado silvestre en Tasmania es muy seriamente tenida en cuenta, aun con los mínimos indicios de la misma. Claro que la Fox Free Tasmanian Taskforce, asociación implicada en la búsqueda de tilacinos y en la erradicación de los zorros, recibe financiación del gobierno y no realiza ya esfuerzos en la búsqueda del lobo marsupial. De este modo, se sugiere que la dificultad de encontrar zorros en las regiones salvajes de Tasmania parece indicar que hay alguna posibilidad de que el lobo marsupial haya sobrevivido lejos del contacto con los humanos.​

Fuera por el motivo que fuese, el animal ya era extremamente raro en estado salvaje a finales de los años veinte. Hubo varios intentos de salvar la especie de la extinción. Los registros del comité de gestión de Wilsons Promontory de 1908 recomendaban la reintroducción de lobos marsupiales en diferentes lugares adecuados de Victoria. En 1928, el comité de consejo de la fauna nativa de Tasmania recomendó proteger a todos los lobos marsupiales que quedaban, en zonas como por ejemplo los ríos Arthur y Pieman, al oeste de Tasmania.​

El último lobo marsupial salvaje conocido fue abatido en 1930 por un granjero denominado Wilf Batty en Mawbanna, al nordeste de Tasmania. El animal (supuestamente un macho) había sido visto cerca de los gallineros de Batty desde hacía algunas semanas.


Mi vida

Aquí estaba de 9 años con mi perrita cami que al año falleció y fue lo que más me dolió  Aquí salí del kinder y días antes me picaba el cope...