jueves, 27 de octubre de 2022

Sapo dorado



El sapo dorado o sapo de Monteverde (Incilius periglenes) es una especie extinta de anfibio anuro que vivió en unos pocos lugares en el bosque de Monteverde, en Costa Rica, en América Central. Está clasificado por la UICN como extinto,​ pues desde 1989 no se ha visto un solo ejemplar.

Fueron descritos por primera vez en 1966 por el herpetólogo Jay Savage. Desde 1989, no se ha avistado ni registrado un solo sapo de esta especie, en ninguna parte del mundo. Su repentina desaparición es citada como parte de la disminución de las poblaciones de anfibios, que pueden ser atribuibles al cambio climático causado por el calentamiento global, una epidemia de hongos específicos de anfibios, o de otros factores, combinados o independientes.

Esta especie solo habitaba en una pequeña región de gran altitud del bosque nuboso en Monteverde, por un área de aproximadamente 10 km², a 1500 m.s.n.m. Se sabe muy poco acerca de su comportamiento: se cree que vivían bajo tierra,​ dado que no se podían observar durante la mayor parte del año. Por el contrario, su presencia era muy obvia durante su época de apareamiento, la cual duraba aproximadamente una semana, en abril, después de la temporada seca, cuando el bosque se vuelve más húmedo, los machos se reunían en charcos en gran número a la espera de las hembras. Los machos luchaban entre sí por la oportunidad de apareamiento hasta el final de la temporada de reproducción, tras lo cual volvían a sus madrigueras.​ Dejaban los huevos en charcos temporales, en sacos, con un promedio de 228 huevos7​ y se convertían en renacuajos dos meses después de ser depositados.
Extinción

Hasta fines de 1995, seis años y medio después del último avistamiento, los investigadores todavía esperaban que el sapo dorado continuara vivo en refugios subterráneos, de manera similar a otras especies de sapos que tienen ciclos de vida de más de doce años.​ En 2004, la IUCN listó la especie como extinta, tras una evaluación en la que participó Savage, el herpetólogo que había descubierto la especie treinta y ocho años atrás. La declaración de la IUCN se basó en la falta de avistamientos desde 1989 y la falta de resultados positivos de la extensiva búsqueda que se ha llevado a cabo desde entonces.1

Tim Flannery describe la extinción del sapo dorado como la primera extinción en Costa Rica debida al calentamiento global,​ pero esta no es la única explicación acerca de su extinción. Jennifer Neville, de la Northern Ohio Association of Herpetologists, examina las diferentes hipótesis que intentan explicar la extinción del sapo dorado en su artículo "The Case of the Golden Toad: Weather Patterns Lead to Decline": llega a la conclusión de que la hipótesis de la corriente de El Niño está claramente apoyada por los datos disponibles.​ La IUCN da un número de razones posibles en su descripción de las últimas amenazas a la especie, entre las cuales destacan la limitada área de hábitat del sapo dorado, el calentamiento global, enfermedades como chytridiomycosis causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, la polución del aire y​ también menciona el incremento en la radiación UV-B, hongos o parásitos y bajos niveles de pH y la presencia de especies invasoras.​

También es una hipótesis aceptable que las especies invasoras, no nativas de la zona, podrían haber causado su extinción. Los que apoyan esta teoría afirman que fueron los turistas los principales introductores de estas especies en Costa Rica. En los años anteriores a la extinción de Incilius periglenes, el turismo creció exponencialmente en Costa Rica, impulsado por la estabilidad histórica de su gobierno y las siempre buenas relaciones con los Estados Unidos. La introducción de una nueva especie podría haber tenido efectos negativos en las pequeñas poblaciones de sapo dorado. I. periglenes había carecido de variación genética significativa debido a la naturaleza restrictiva de la cría en una misma población.

Varias fotos de uno de los voluntarios del Cuerpo de Paz, Peter Jude LoPresti, prueban la existencia de más de 8 sapos dorados, vistos sólo meses antes de su extinción. La teoría de las especies invasoras podría explicar la rapidez de su extinción.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mi vida

Aquí estaba de 9 años con mi perrita cami que al año falleció y fue lo que más me dolió  Aquí salí del kinder y días antes me picaba el cope...