Serpientes y escaleras es uno de los juegos de mesa más tradicionales en México. Se puede comprar en mercados, ferias y otros sitios a precios muy baratos. Seguramente lo has jugado en algún momento de tu vida y te has divertido subiendo por las escaleras hacia la meta o bajando niveles a causa de las serpientes.
El propósito del juego en su versión original tenía fines educativos: enseñaba a los niños de la India la diferencia entre las buenas y las malas acciones y las consecuencias de portarse mal. El juego simbolizaba el recorrido de toda una vida, los valores morales que debían defenderse hasta la muerte.
Las escaleras son una representación de cómo las virtudes llevan a recompensas y un camino limpio. Al contrario, las serpientes representan los vicios, los malos comportamientos y cómo ello nos lleva a recibir castigos. El jugador que llegaba hasta la última casilla alcanzaba una especie de iluminación espiritual, pues su recorrido por la vida fue de virtudes en lugar de acciones malas.
En las versiones más antiguas de este juego, el tablero no tenía ilustraciones, solo textos que indicaban el ascenso espiritual del participante. Incluían decoraciones de algunas deidades hindúes y las serpientes eran de varios colores.
El juego nacido en la India presentaba cinco virtudes principales: fe, fiabilidad, generosidad, conocimiento, y ascetismo. En cambio, había más acciones negativas (12 en total): desobediencia, vanidad, vulgaridad, robo, mentira, embriaguez, deuda, ira, codicia, orgullo, asesinato y lujuria.
Fue a principios de 1900 cuando el juego llegó a los Estados Unidos. Milton Bradley, diseñador de juguetes y empresario de esta misma industria, cambió el nombre de este juego a Chutes and Ladders 1943. A partir de ahí inició un largo recorrido hasta llegar a México, donde se convirtió en un juego con mucha aceptación y popularidad.
Es un juego bastante sencillo, divertido y emocionante. El objetivo es avanzar sobre un tablero de cartón con 100 imágenes o casillas donde se ven imágenes cotidianas de la vida, algunas buenas y otras malas.
Los participantes avanzan por el tablero según el número que obtengan al tirar los dados. Si caen en una casilla con una escalera, asciende hasta el espacio indicado. En cambio, si caen en una casilla donde hay una serpiente, descienden hasta la zona del tablero correspondiente.
Hay imágenes clásicas del tablero de este juego: por ejemplo, la del niño que maltrata a un gato y recibe rasguños de parte del animal, o la del hombre que golpea a otro con un objeto y es detenido por la policía.
También es famosa la del hombre que está construyendo su casa y, como resultado, observa con satisfacción su hogar terminado. Ésta es la última casilla (la 100), a la que los jugadores quieren llegar para ganar la partida a su oponente.
Así vemos que es un juego que premia las virtudes y castiga las malas acciones
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