jueves, 10 de noviembre de 2022

 Las sirenas 

En el marco de la mitología clásica, las sirenas son criaturas ligeramente difusas debido al remoto trasfondo de su origen, probablemente ligado al mundo de los muertos. Se trataba de seres con cuerpo de pájaro y rostro o torso de mujer, exactamente parecidas a sus parientes las Harpías, poseedores de una voz musical prodigiosamente atractiva e hipnótica con la que embrujaban a los navegantes que pasaban junto a sus costas y los conducían a la muerte. La tradición las hacía habitar en una isla rocosa del Mediterráneo frente a Sorrento, en el litoral de la Italia meridional (en ocasiones identificada con la isla de Capri).

Distintos relatos las hacen descender de los dioses fluviales Aqueloo —una versión las hacía proceder de su sangre cuando ésta fue derramada por Heracles— o Forcis, sea sin intervención femenina o con la de las musas Estérope, Melpómene o Terpsícore, relacionadas con el canto y el baile. Su número es también impreciso, contándose entre dos y cinco. Los nombres registrados incluyen Agláope (la de bello rostro), Telxiepia (de palabras aclamantes) o Telxínoe (deleite del corazón), Pisínoe (la persuasiva), Parténope (aroma a doncella), Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el célebre cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza), Leucosia (ser puro), Molpe (la musa), Radne (mejoramiento) y Teles (la perfecta). En ocasiones se les atribuye el uso de instrumentos musicales como la flauta o la lira además de la voz.



Habilidades:

-Intuición Animal: Las sirenas/os poseen la capacidad innata de percibir en su entorno diferentes tipos de sucesos, fenómenos o entidades, especialmente si están relacionados con la naturaleza o si presentan un cierto grado de amenaza.

-Inteligencia Humana: Al tener ancestros humanos, las sirenas son capaces de entender, hablar el mismo lenguaje y razonar con estos.

-Sentidos Animales: Al ser en parte peces, las sirenas tienen sus cinco sentidos más afilados y desarrollados que otras especies.

-Comunicación Animal: Debido a sus rasgos animales, esta especie es capaz de entender naturalmente las formas de comunicación de un gran número de especies animales.

-Grandes Nadadores: Las sirenas siempre han sido famosas por su velocidad y maestría en el agua. Se dice que no existe ser que gane a las sirenas en velocidad acuática.

-Respiración acuática: Al tener pulmones y branquias, las sirenas son capaces de respirar en tierra firme y bajo el agua. Si alguien come una de las escamas de su cola, podrá adquirir la habilidad de respiración marina.

-Gran Talento para el Canto: Son también muy conocidas por tener una gran habilidad para la música vocal. Su voz es tan magnifica como para hipnotizar a quien la escuche.

-Cambio de Forma: Son capaces de cambiar su cola por un par de piernas humanas para desplazarse por tierra firme, pero entre sus dedos siguen quedando agallas.

-Longevidad: El tiempo de vida de esta raza es significativamente más largo que el de una persona normal. Se dice que pueden llegar a vivir por lo menos 500 años.



El primer testimonio escrito que se tiene de ellas es su mención en la Odisea de Homero, pero ya figuraban en representaciones artísticas de antigüedad mucho mayor, a menudo en monumentos y ofrendas funerarios. Se presume así su vínculo con el otro mundo, siendo muy plausible que al principio representaran iconográficamente a los espíritus de los difuntos y/o que se las considerara encargadas de transportar las almas al Hades (función que posteriormente asumiría el dios Hermes en su papel de psicopompo).

 

Su fama deriva principalmente del célebre episodio que protagonizan con Odiseo (Ulises) en el citado poema homérico: el héroe aqueo, durante el periplo de regreso a su patria Ítaca y prevenido por la maga Circe, pasa junto a su isla y logra salir indemne del peligro de su canto, gracias a que se hace atar al mástil de su barco mientras que el resto de la tripulación usa tapones de cera para no sucumbir al hechizo. Con todo, las sirenas también figuran en otros episodios míticos, muchas veces con reminiscencias de ese anterior papel como deidades ctónicas de la otra vida: algunas versiones narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades y que su apariencia bestial fue el castigo impuesto por Deméter por no proteger a su hija del dios del inframundo; en otras, el cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir al raptor, y aun en otras es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad o por envidia de su gran belleza. También se cuenta que perdieron sus plumas como castigo por retar a las Musas a una competición de canto que perdieron, aunque esta anécdota supone obviar su ascendencia materna.

Desde el asentamiento mismo del mito según esta acepción, es costumbre firmemente aceptada el asumir que las sirenas embelesaban a los marineros para que se estrellaran contra los escollos cercanos y así poder devorarlos, ya que Homero describe cómo las orillas aparecen repletas de huesos humanos. No obstante, nunca se menciona expresamente que el objetivo de estas criaturas sea el asesinato y la antropofagia, y se detalla que esos huesos todavía tienen la piel adherida que "se pudre al sol". Unido a que (según el texto de la Odisea) el contenido de la canción de las sirenas es la invitación al placer y al conocimiento, no pocos estudiosos apuntan que cabría la posibilidad de que se limitaran a atraer a los viajeros y éstos acabaran por morir de inanición en la isla, absortos en el éxtasis de esas subyugantes voces que les hacían olvidar todo lo demás. En cualquier caso, la naturaleza de las sirenas está siempre imbuída de cierta perfidia seductora.

 

Los antropólogos que suscriben el parentesco de las sirenas con el más allá plantean una hipótesis: en paralelo con arquetipos de otras culturas, quizá estos seres fueran inicialmente genios que guardaban el paso hacia las Puertas de la Muerte. Puertas que muy bien podrían estar simbólicamente emparentadas con el paso de Escila y Caribdis, al que las sirenas están próximas geográficamente según las fuentes. Eurípides, en una estrofa del coro de Helena (verso 168) las llama παρθηνικοι κοραι parthenikoi korai, ‘jóvenes doncellas’; en este fragmento se apoyan Laurence Kahn-Lyotard y Nicole Loraux para incluirlas dentro de las figuras del Más Allá, identificándolas con las cantoras de las Islas de los Bienaventurados descritas por Platón.


Según el poeta griego Hesíodo, las sirenas habitaban la isla llamada Antemoesa ("rica en flores"), donde aguardaban en solitario en un prado florido a la espera de divisar las naves para las que entonaban su canto. Según los poetas romanos Virgilio (en la epopeya Eneida) y Ovidio, vivían en los Sirenum scopuli o escollos de las sirenas, tres pequeñas islas rocosas.

La localización exacta de esta isla ha sido variada, pero siempre dentro de una misma zona. Según la Odisea de Homero, se encontraba entre Eea y el estrecho de Mesina (lugar de morada del monstruo Escila). A menudo se ha situado en el mar Tirreno, frente a las costas del suroeste de Italia, cerca de la ciudad de Paestum o entre Sorrento y Capri (en ocasiones identificándose con ésta, como por ejemplo hizo el ensayista y guionista inglés del siglo xviii Joseph Addison2​). Otras tradiciones apuntan a las islas de Punta del Faro y/o Islas de Li Galli, cuyo nombre tradicional es Sirenuse y cuyo nombre "Los Gallos" hace referencia a la forma de pájaro de estos seres.

Todas estas ubicaciones tienen en común el ser lugares rodeados de acantilados y rocas.









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