jueves, 20 de octubre de 2022

lobo marsupial

                                                         LOBO MARSUPIAL



El lobo de Tasmania o tilacino (Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo marsupial, tigre de Tasmania o tilacín, es una especie extinta del género Thylacinidae, fue un marsupial carnívoro originado en el Holoceno. Era nativo de Australia, Tasmania y Nueva Guinea y se cree que se extinguió en el siglo XX. Se trataba del último miembro viviente de su género (Thylacinus), cuyos otros miembros vivieron en tiempos prehistóricos a partir de principios del Mioceno.

El lobo marsupial se extinguió en la Australia continental miles de años antes de la llegada de los colonos europeos, pero sobrevivió en la isla de Tasmania junto con otras especies endémicas, como el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii). Generalmente suele culparse de su extinción a la caza intensiva, incentivada por recompensas, pero podrían haber contribuido otros factores, como por ejemplo las enfermedades, la introducción de los perros, o la ocupación de su hábitat por los humanos.​ A pesar de su clasificación oficial como extinto todavía se informan avistamientos, aunque ninguno ha sido probado de manera concluyente.​

Al igual que los lobos placentarios, el lobo marsupial era un superpredador. Pero al tratarse de un marsupial, la especie no tiene relación filogenética con los cánidos, y sin embargo, debido a una convergencia evolutiva, presentaba una apariencia y adaptaciones similares. Su pariente vivo más cercano genéticamente es el hormiguero marsupial o numbat

                                            



El lobo marsupial moderno apareció por primera vez hace cuatro millones de años. Las especies de la familia Thylacinidae datan del comienzo del Mioceno; desde principios de los años 1990, se han recuperado fósiles de al menos siete especies extintas en Riversleigh, parte de Lawn Hill National Park, al noroeste de Queensland. Nimbacinus dicksoni es la más antigua de las siete especies fósiles descritas, poseyendo veintitrés millones de años de edad. Este tilacínido era mucho más pequeño que sus parientes modernos. La especie más grande, Thylacinus potens, que alcanzó la medida de un lobo, fue la única que sobrevivió en el Mioceno superior. A finales del Pleistoceno y principios del Holoceno, el lobo marsupial moderno se distribuía (sin llegar a ser numeroso) a través de Australia y Nueva Guinea.​





Como ejemplo de evolución convergente, el lobo marsupial presentaba un gran parecido con los cánidos del hemisferio norte: dientes afilados, mandíbulas potentes, talones levantados y la misma forma general. Como el lobo marsupial ocupaba el mismo nicho ecológico en Australia que los cánidos del resto del mundo, desarrolló muchas de sus adaptaciones. Pese a esto, no tiene relación filogenética cercana con los predadores del hemisferio norte; su pariente más próximo viviente es el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii).




Es probable que el lobo marsupial se extinguiera del continente australiano en el siglo XX (quizá en Nueva Guinea). Se culpa de la extinción a la competencia con los humanos y dingos. Aun así, hay dudas sobre el impacto de los dingos, pues las dos especies podrían no haber competido directamente dado que el dingo es principalmente un predador diurno, mientras que se cree que el lobo marsupial cazaba mayoritariamente por la noche, aunque, dado que compartían presas, sí que pudieron competir por el alimento. Ante una hipotética confrontación directa cabe destacar que el lobo marsupial era más robusto, cosa que le habría dado una ventaja en combates entre ejemplares de ambas especies.​

Las pinturas rupestres del Parque nacional Kakadu muestran claramente que los lobos marsupiales eran cazados por los humanos primitivos,​ y se cree que los dingos y lobos marsupiales podrían haber competido por las mismas presas, pese al distinto carácter cronobiológico de actividad de ambos. Sus hábitats se solapaban claramente: se han encontrado restos subfósiles de lobos marsupiales en proximidad a restos de dingos. La adopción del dingo como compañero de cacería por los aborígenes habría incrementado la presión sobre el lobo marsupial.


Aunque llevaban mucho tiempo extintos en el continente australiano cuando llegaron los colonos europeos, los lobos marsupiales sobrevivieron hasta la década de 1830 en Tasmania. En tiempos de la primera colonia europea, la zona de población más densa de los lobos marsupiales era el norte de la isla. Desde los primeros días de colonización europea, los lobos marsupiales eran poco comunes, pero poco a poco se los empezó a culpar de numerosos ataques a ovejas; esto llevó a ofrecer recompensas en un intento de controlar su número. Una compañía, la Van Diemen's Land Company, ofreció recompensas por matar lobos marsupiales desde 1830, y entre 1888 y 1909 el gobierno de Tasmania pagó una libra esterlina por cabeza (10 chelines por los cachorros). En total se pagaron 2184 recompensas, pero se cree que se mataron muchos más lobos marsupiales de los que se reclamaron.​ Su extinción suele atribuirse a estos esfuerzos constantes de los granjeros y cazadores de recompensas.​ Aun así, es probable que múltiples factores contribuyeran a su declive y su extinción definitiva, incluyendo la competencia con perros salvajes (introducidos por los colonos), La erosión de su hábitat, la extinción de especies que eran sus presas, y una enfermedad parecida al moquillo que afectaba a muchos ejemplares en cautiverio en aquellos tiempo
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En cuanto a la competencia con los zorros como uno de los factores implicados en la extinción, cabe destacar que estos animales fueron introducidos por vez primera en 1864 y de nuevo en 2000, ​ su posible presencia en estado silvestre en Tasmania es muy seriamente tenida en cuenta, aun con los mínimos indicios de la misma. Claro que la Fox Free Tasmanian Taskforce, asociación implicada en la búsqueda de tilacinos y en la erradicación de los zorros, recibe financiación del gobierno y no realiza ya esfuerzos en la búsqueda del lobo marsupial. De este modo, se sugiere que la dificultad de encontrar zorros en las regiones salvajes de Tasmania parece indicar que hay alguna posibilidad de que el lobo marsupial haya sobrevivido lejos del contacto con los humanos.​

Fuera por el motivo que fuese, el animal ya era extremamente raro en estado salvaje a finales de los años veinte. Hubo varios intentos de salvar la especie de la extinción. Los registros del comité de gestión de Wilsons Promontory de 1908 recomendaban la reintroducción de lobos marsupiales en diferentes lugares adecuados de Victoria. En 1928, el comité de consejo de la fauna nativa de Tasmania recomendó proteger a todos los lobos marsupiales que quedaban, en zonas como por ejemplo los ríos Arthur y Pieman, al oeste de Tasmania.​

El último lobo marsupial salvaje conocido fue abatido en 1930 por un granjero denominado Wilf Batty en Mawbanna, al nordeste de Tasmania. El animal (supuestamente un macho) había sido visto cerca de los gallineros de Batty desde hacía algunas semanas.


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