Sopa tarasca
Las comidas típicas de Michoacán son de lo mejor que tiene la gastronomía mexicana. Platillos con una variedad de aromas y sabores por el uso de numerosos ingredientes de la región, cuya capital, Morelia, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El día de hoy hablaremos de la sopa tarasca.
Sopa tarasca:
La sopa tarasca tiene su origen en 1966 en Pátzcuaro, cuando Felipe Oseguera Iturbide deseaba un platillo único para la inauguración de su Hostería de San Felipe. Con su hermana Luz crearon el platillo, y fue su esposa Pamela quien le propuso el nombre de "sopa de los tarascos" en honor a los pueblos indígenas del área, los purépechas o tarascos. Finalmente, quedó en "sopa tarasca".
El día de la inauguración, a la cual acudió el ex gobernador de Michoacán, Agustín Arriaga Rivera, se sirvió sopa tarasca en un banquete de platillos michoacanos: corundas, pescado blanco del lago de Pátzcuaro y chongos zamoranos.
Por aquella época, importantes caravanas de tráileres paraban tras un largo viaje en Pátzcuaro (particularmente en el área Los Nogales, al norte de la villa, cercana a la Hostería) de camino a Estados Unidos o proviniendo de allí. La Hostería y su sopa fueron publicadas en varias revistas americanas, como Better Home and Gardens. Casi de inmediato, la sopa tarasca se convirtió en el alimento preferido de estos conductores, que se acercaban en masa a la Hostería para solicitar el plato. El boca-a-boca hizo que la sopa tarasca alcanzara fama en toda la región, convirtiéndose en uno de los platillos más representativos de la cocina michoacana.
La receta de ha mantenido desde entonces, no se le ha cambiado nada.
Receta:
En una olla, pon los jitomates, el ajo y el chile ancho. Cúbrelos con agua y ponlos a hervir a fuego medio-alto de 10 a 12 minutos, hasta que los jitomates estén cocidos y muy suaves y el chile se haya rehidratado.
Pasa los jitomates, el ajo y el chile a una licuadora o procesadora junto con 1 taza del agua de cocción, la cebolla blanca y 1 cucharadita de sal. Licúa hasta obtener un puré suave.
En una olla grande, calienta el aceite a fuego medio alto. Añade el puré de tomate y cocina de 6 a 8 minutos, revolviendo ocasionalmente hasta que se espese y tenga un color más oscuro.
Mientras, enjuaga la licuadora o procesadora, añade los frijoles cocidos y 2 tazas de su caldo (o agua, si usas frijoles enlatados), y licúa hasta obtener un puré suave.
Reduce el fuego a medio y agrega los frijoles licuados, el caldo y la 1/2 cucharadita de sal restante al puré de tomate. Hierve de 10 a 15 minutos, o hasta que la sopa se haya sazonado y tenga una consistencia cremosa. Rectifica la sazón y apaga el fuego, ya que la sopa se espesa rápidamente.
Vierte la sopa a los platos con un cucharón y rocía con crema y queso Cotija, tiritas de tortilla, unos pedacitos del chile ancho frito y cubitos de aguacate. También puedes poner los acompañamientos en recipientes pequeños en la mesa y que cada invitado prepare su sopa al gusto.
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