LAS MOMIAS DE GUANAJUATO
En México tenemos la suerte de contar con la colección de momias más grande del mundo. El panteón de Santa Paula es hogar del tenebroso museo que ha acaparado la atención de los turistas que visitan Guanajuato y que no puede faltar en tu itinerario, junto con el Callejón del Beso, la Alhóndiga de Granaditas y la Universidad. Aquí te contamos una breve historia acerca de las momias de Guanajuato para que llegues informado al recorrido.
A diferencia de otros lugares donde se crearon como parte de una ceremonia funeraria, las momias encontradas en Guanajuato se formaron durante un proceso natural derivado de lo seca que es la tierra en esta parte de México y de la presencia de minerales.
La mayoría de las momias provienen de la epidemia de cólera que padeció la ciudad de Guanajuato en 1833. Años más tarde y debido al hacinamiento del cementerio, el gobierno local decidió cobrar un derecho de perpetuidad que pocos pagaron para conservar el cuerpo de sus familiares en el lugar que ocupaban. Fue así como el gobierno local comenzó a exhumarlos y, para su sorpresa, se encontró con cadáveres en buen estado de conservación.
Las momias de Guanajuato pertenecen a gente común como nosotros y no a reyes ni a grandes guerreros. El primer cuerpo momificado descubierto fue el de Remigio Leroy, un médico francés que falleció durante su visita en Guanajuato y que hoy en día es exhibido en el museo con un elegante traje. A medida que se fueron desenterrando, los cuerpos se colocaron en el osario con la esperanza de que los familiares los reclamaran y pagaran el derecho correspondiente. Pocas personas respondieron a la convocatoria del gobierno, así que los cuerpos permanecieron exhibidos en el osario y poco a poco se fue corriendo el rumor. Tiempo después, el panteón empezó a recibir visitantes curiosos de ver cómo lucían estos macabros hallazgos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario